Aquellos que me conocen, ya sea en persona o amistades que hemos desarrollado en las redes, saben que yo soy un bocón y que meto la cuchareta a opinar en cualquier tema que surja por ahí. Saben además que toda esa boconería viene adornada de lenguaje fuerte, soez a veces, y que no me importa mucho cuanta incomodidad eso pueda causar a los que van en la guagua de los Ofendidxs R Us ni menos la rabieta que le pueda ocasionar a la Policía de lo Correcto.
Yo me cago en la censura, de verdad, me apesta. Defiendo a brazo partido la libertad de expresión, cada cual que diga lo que le venga en gana, con las palabras que quiera usar y donde sea que se encuentre parado. Por supuesto que estoy dispuesto a recibir la misma cantidad de ofensas verbales y peores también. Sí, ya lo creo que sí, hace muchos años aprendí que uno va con dos bolsos, uno para dar y otro para recibir.
Entiéndase, claro está, que esa libertad de expresión no es total y absoluta. Hay cosas que sencillamente nadie debe decir por el daño y hasta muerte que eso pueda causar a otros, como el consabido gritar "¡Fuego!" en un teatro lleno de gente o "!Tengo una bomba!" dentro de un avión en crucero. Pero fuera de tales excepciones, cada cual que diga lo que le salga de sus ... sí, de esos mismos.
Hay varios temas que apasionan, como la religión y la política por ejemplo, y esa pasión provoca argumentos que a menudo se tornan fuertes y acalorados. En esos casos hay palabras que con dos o tres sílabas dicen más que un capítulo de explicaciones. Si alguien se ofende, pues como diría mi amigo Crab el surf master, "sorry, eh!"
Feisbuc es una gran herramienta, a mí me gusta mucho y la uso un montón, pero tiene sus limitaciones. Entre esas limitaciones está un grandioso Mister Censor con su afilada navaja de censura velando lo que uno escribe, y tiene todo un catálogo de palabras y expresiones prohibidas en su biblioteca de los Ofendidxs R Us. A la que escribas algo fuera de sus dizque comiuniti ejtandar aparece algún chota de los Ofendidxs R Us que te reporta y te meten un tapaboca feisbukiano y te zumban al calabozo del silencio. Yours Truly ya es un fricuen flaier en ese calabozo, como se podrán imaginar.
El asunto es que me harté de tanta coprofagia y me voy con mis palabrotas y con mis ideas a donde no esté presente Mister Censor ni su Policía de lo Correcto, a un blog llamado El Gato Prieto. Enter at your own risk.
En Le Chango Prieto vamos a hablar de todo, en total libertad de expresión. Vamos a comentar sobre sucesos corrientes, noticias, política, religión, ciencia, historia. Sobretodo vamos a desmenuzar el asunto de la estadity, ese dizque ideal del fiftiuan ejteit Poro Rico Yuesei lobet or libet. Prefiero siempre el diálogo respetuoso y el intercambio de ideas razonables, pero si hay que meterse las sílabas soeces a pescozá limpia pues eso se hace también, pero sin darle demasiada cuerda al asunto.

Eres un chango 🐦
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